Envueltos en su juego divino, los hermanos Sai
de Argentina, emprendimos la caravana rumbo a Paraguay, al tan ansiado
encuentro latinoamericano… irónicamente, después de mucha incertidumbre,
aquellos que de un momento a otro y justo cuando se creía que no, Sai les tocó
la puerta para invitarlos sin demasiados tapujos a que se animaran y
concurrieran sin dudar al respecto.
A pesar de haber querido tener un dominio del tiempo,
de la distancia, del camino y nuestro destino… la verdad es que nada salió como
se esperaba precisamente, sino que todo se dio como Sai mismo lo hubo planeado
desde el mismo momento que nos brindó la posibilidad de poder asistir a esta
grandiosa oportunidad de compartir sus enseñanzas y justamente ponerlas en
práctica.
El punto de partida que nos unió a quienes
fuimos en la caravana, fue desde Nocan Kani (pcia. Sta Fe), dónde nos
recibieron a todos, nos atendieron, mimaron y bendijeron como a Sai mismo lo
hubieran hecho; luego nos despidieron enviando su luz y su gracia para nuestro
largo viaje. Los cinco autos y los 23 pasajeros, incluyendo a Sai como uno más,
de forma un poco demorada pero con mucha disposición y alegría comenzamos así
el trayecto.
En el camino hubo algunos desencuentros, hubo
quienes por un momento se dieron cuenta de que no llegaríamos en el tiempo
estimado, pero no se perdió la calma simplemente por eso, ya que en todas las
estaciones si es que había combustible, había fila de muchos vehículos para
ello; por lo tanto era imprescindible que perdiéramos ese valioso tiempo
esperando para poder continuar. Además, en tanto que se aprovechaba para ir al
baño, estirar las piernas o comer algo… todo se volvía un poco lento. En la
ruta, los camiones se volvían incontables y aún más nos demoraban en llegar a
nuestro objetivo primero. Para no alejarnos mucho, debido que algunos iban
delante y otros más atrás, acordamos puntos de encuentro para no perdernos; el
primero fue en Reconquista (Sta Fe), luego siguió Resistencia (Chaco) y después
de un tirón llegamos hasta Clorinda (Formosa), donde quienes habían llegado
antes comenzaron los trámites de inmigración para realizar el cruce de la
frontera. En este punto, luego de más de 10 horas de viaje y mucha cansancio,
nos pusimos contentos porque estábamos en Paraguay, a pesar de que nuestro
viaje aún no había concluido.
Al parecer hubo un inconveniente en el
traspaso de los autos, algunos papeles que no teníamos idea que existían nos
estaban exigiendo… ¡Swami se debía estar riendo!. En ese momento, cuando aún dos de los autos
no habían llegado, empezamos algunos a repetir el mantra gayatri , otros
comenzaron a cantarle a ganesh y después de dar algunas vueltas buscando
papeles que no había, de cruzar algunas miradas un poco perdidas, apareció el
agente de aduana y nos cedió el paso como si acaso de pronto, estaba todo en
bien… cruzamos entonces y cuando nos detuvimos del otro lado a esperar a los
demás, quienes acababan de llegar a este punto, nos volvimos y allí estaba Sai
sonriendo, en una magnífica puesta de sol naranja envolvió en calidez nuestros
corazones y embelezó nuestras miradas. Cuando menos lo esperamos, los dos autos
que faltaban ya se habían reunido y decidimos tomar una foto justo allí, todos
juntos como lo hubimos hecho en Nocan Kani. En el cuadro de la escena había un
gran cartel que decía “BBVA”, y automáticamente lo supimos… Bhagavan Baba Va a
Atyra.
Aunque no teníamos mucha idea de por dónde ir,
pedimos alguna indicaciones de cómo llegar, muy ansiosos y extenuados
emprendimos la última etapa de esta grandiosa experiencia de viajar en Sai
familia colocando unas cintas, celeste
blanca y otra naranja, de los móviles para reconocernos fuera del alcance de la
luz del día.
Adentrándonos ya, hubo un momento en que nos
dispersamos y quedamos separados por un semáforo y casi nos perdimos por
completo; pero hubo forma de alcanzar a detenernos y serenarnos, como para
recapitular sobre la forma en que nos estábamos conduciendo… desde entonces
ninguno llevó prisa, aunque lo único que queríamos era llegar, cada
uno fue atento a que ninguno quedara fuera de vista. Sin embargo, algunos
hermanos se desanimaron y creyeron que estábamos perdidos y que no llegaríamos,
pues ya nos había alcanzado la noche en
un país extraño y desconocido; pero entre todos nos contuvimos y a pesar del cansancio,
confiando en Sai, seguimos nuestro camino con alegría y casi sin
volver a detenernos.
En el momento que
llegamos a “Atyra”, estuvimos más que contentos y como si fuera poco, un ángel
en motocicleta nos guió hasta la entrada misma de este maravilloso lugar
llamado “Marianela”. Cuando al fin descendido de los vehículos para
concluir nuestra gran travesía espiritual, nos abrazamos e hicimos tres Om, samasta loka y
tres shanti, eternamente agradecidos al Señor Sai por habernos traído a todos
durante todo el recorrido hasta aquí y por haber permitido que permanezcamos
unidos.
Recibidos con muchísima devoción y amor, los
hermanos de Paraguay con fuertes abrazos, hicieron propicio y
bienaventurado el comienzo de este maravilloso encuentro.
Llegamos a Destino!!!
Caravana Sai

Gracias por hacernos sentir que estamos ahí con ustedes! Jey Sai Ram!
ResponderEliminarGracias, no dejen de contarnos, seguimos paso a paso todas las peripecias y la siempre Omnipresencia de la Divina Madre. Saiabrazos para todos de Lili y Tati de San Marcos
ResponderEliminarBesos a risas a todos por tan claras señales de Felicidad
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